Dios no goza apenando a los hombres

DÍA 29 / ITINERARIO CUARESMAL

Dios no goza apenando a los hombres

JUEVES

 

Lm 3,22-33 “La misericordia del Señor no se extingue ni se agota su compasión; ellas se renuevan cada mañana, ¡qué grande es tu fidelidad! El Señor es mi parte, dice mi alma, por eso espero en él".

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan. Es bueno esperar en silencio la salvación que viene del Señor.

Es bueno para el hombre cargar con el yugo desde su juventud. Que permanezca solitario y silencioso, cuando el Señor se lo impone. Que humille su boca en el polvo… Que ofrezca su mejilla al que lo golpea y se sacie de oprobios.

Porque el Señor nunca rechaza a los hombres para siempre. Si aflige, también se compadece, por su gran misericordia. Pues no se complace en humillar ni afligir a los hijos de los hombres.”

Discípulo: Sufro tanto cuanto mi débil naturaleza logra soportar, todo por las almas inmortales para impetrar la Misericordia Divina para los pobres pecadores, para impetrar la fortaleza para los sacerdotes. (Diario, 953)

Oremos con santa Faustina: Te agradezco, Jesús, que has bebido el cáliz de la amargura antes de dármelo endulzado. He aquí, he acercado los labios a este cáliz de Tu santa voluntad; hágase de mi según Tu voluntad, que se haga de mi lo que Tu sabiduría estableció desde la eternidad. Deseo beber hasta la última gotita el cáliz de la predestinación, no quiero analizar esta predestinación; en la amargura mi gozo, en la desesperación, mi confianza. En ti, oh Señor, todo lo que da Tu Corazón paternal es bueno; no pongo las consolaciones por encima de las amarguras, ni las amarguras por encima de las consolaciones, sino que Te agradezco todo, oh Jesús. Mi deleite consiste en contemplarte, oh Dios Inconcebible. En estas existencias misteriosas está mi alma, es allí donde siento que estoy en mi casa. (Diario, 343, 3)