Reflexión para el viernes después de ceniza

DÍA 3 / ITINERARIO CUARESMAL

Reflexión para el viernes después de ceniza

Viernes después de ceniza

Is 58, 7-9. ¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo?  ¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes? Entonces brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará rápidamente. Te precederá tu justicia, la gloria de Yahveh te seguirá. Entonces clamarás, y Yahveh te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.»

Discípulo: Durante toda esta Cuaresma soy una hostia en Tus manos, Jesús; sírvete de mí para que Tu Mismo puedas entrar en los pecadores. Pide lo que quieras; ningún sacrificio me parecerá demasiado grande cuando se trata de las almas. (Diario, 1622)