“El pueblo entero estaba pendiente de sus labios” Lucas 19, 48

Enero Febrero 2018

“El pueblo entero estaba pendiente de sus labios” Lucas 19, 48

Queridos hermanos, qué gran bendición la que Dios nos concede al regalarnos la vida en este nuevo año 2018. ¿Cuántas metas y sueños por cumplir, cuántos asuntos por concluir, con cuántas personas debo reconciliarme? Y por qué no decirlo: ¿A cuántos hermanos les daré a conocer el amor de Dios que día a día está llenando mi corazón?

“El pueblo entero estaba pendiente de sus labios”, qué gran misión: lograr que las personas que nos rodean reconozcan a Jesús como el camino, la verdad y la vida, ya que Él es el único que nos lleva directo a los brazos del Padre Dios. Esta es la noticia que necesitamos comunicar para que los que nos rodean encuentren la solución a la soledad, al desánimo, a la tristeza mortal producto de la orfandad. El mundo busca desesperadamente llenar el vacío de la paternidad divina con realidades mentirosas, que solo logran ahondar más y más el vacío.

¿Cómo hacerlo?

Joseph Ratzinger, nuestro actual Papa emérito, en octubre del 2000, año del jubileo, hablándonos de Nueva Evangelización nos presenta el método cristiano para llegar a los hermanos y ayudarles a contestar la gran pregunta: ¿Cómo vivir? Nosotros diríamos ¿Cómo hacer que el pueblo esté pendiente de las Palabras de Jesús? Lo primero es renunciar al propio yo, ofreciendo a Cristo para la salvación de los hombres, es la condición fundamental para el verdadero compromiso a favor del Evangelio. No son nuestras ideas las que comunicamos, es la verdad de Cristo movida por el Espíritu Santo acorde a la enseñanza de la Iglesia. Para esto necesitamos mucha humildad, la cual nos capacita para comunicar a Cristo por medio de la Oración, la Palabra y el Sacrificio.

La oración: toda la vida de Jesús estuvo impregnada de la oración, Jesús orando ganaba en Dios a sus discípulos; en el Diario de santa Faustina el Señor le enseña a ganar a las almas: “… Hija mía, dame almas; haz de saber que tu misión es la de conquistarme almas con la oración y el sacrificio, animándolas a la confianza en Mi misericordia.” (Diario, 1690). “No podemos ganar nosotros a los hombres, debemos obtenerlos de Dios para Dios” (La Nueva Evangelización Joseph Ratzinger). Nigún método será eficaz sino está impregnado de oración.

La Palabra: el anuncio siempre debe estar impregnado de una intensa vida de oración. ¿Cómo van a oír si no hay quien les proclame? (Romanos 10), en la Iglesia son muchos los que hacen obras de caridad, pero pocos los que anuncian a un Cristo Vivo; cuánta necesidad de escuchar la voz de Dios tienen nuestros hermanos, qué gran bendición saber que tenemos un instrumento valioso en nuestras manos, Misericordia Día a Día, con el cual podemos provocar el encuentro con la Palabra hecha carne.

El sacrificio: para lograr fecundidad espiritual es necesario asumir lo que Cristo nos enseñó, “Jesús no redimió al mundo con palabras hermosas sino con su sufrimiento y su muerte”. “La pasión da fuerza a su Palabra” (NE, Joseph Ratzinger). El éxito de la misión de san Pablo no fue fruto de su retórica o de la prudencia pastoral, su fecundidad dependió de su sufrimiento, de su unión a la pasión de Cristo.

El 2018 debe ser un año donde asumamos de manera radical el seguimiento de Jesús. El mundo tiene necesidad de nuestra entrega generosa; estemos atentos a los labios de Jesús que nos dice: “Quien pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará”. (Mc. 8, 35).