El Matrimonio es para amar y amar es una decisión

El Matrimonio es para amar y amar es una decisión

El éxito de la vida está en saber tomar decisiones, cuando nos equivocamos o es porque dejamos que fuera el corazón quien decidiera o porque dejamos que las realidades sean las que nos presionan para tomar nuestras decisiones. Un matrimonio puede fracasar cuando no se le da el uso para el cual fue establecido, si tu usas tu automóvil para meterlo al mar y navegar en él, termina inundado, se le daña el motor y te quedas sin automóvil, lo mismo sucede con el matrimonio, si no le das el uso para el cual fue establecido pues no te funciona. ¡El matrimonio es para amar!

El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien a quien hacer felíz, no nos casamos con un cuerpo nos casamos con una persona. Amar es donación, es buscar el bien del otro. El amor verdadero no caduca, dura hasta la muerte y aún después de ella, porque amar es hacer que el amado exista para siempre.

Para algunos el matrimonio es un convenio social y son los que se dejan presionar por sus realidades para tomar las decisiones y deciden mal. Para otros es el estado para vivir con el príncipe azul como en los cuentos infantiles y son quienes dejan que sea el corazón quien toma las decisiones y deciden mal, estos matrimonios mal concebidos desde el principio son como fortalezas donde los que están afuera desearían entrar y los que están adentro desean salir.  Para que nuestros matrimonios perduren hasta la muerte, necesitamos de Dios. Difícilmente un matrimonio dura hoy sin la ayuda y la asistencia de Dios en la relación, cuanto mayor sea el espíritu cristiano más garantía de éxito tiene el matrimonio. Para el cristiano el matrimonio es un camino de santidad el cual se recorre para amar sin egoísmos, sin intereses personales; es un camino de renuncia y sacrificio, un camino que nos conduce a Dios.

El amor de pareja es como una fogata, se apaga si no la alimentas, el amor de pareja es un amor de todos los días. Alimentamos la relación pensando bien de nuestra pareja, fijándonos en sus virtudes y perdonando sus defectos, dialogando para evitar que los problemas crezcan y ofrendándonos  detalles de palabra y de obra. El amor matrimonial no excluye los conflictos, pero busca solucionarlos, procura aclarar las cosas sin herirnos, no busca culpables sino soluciones. Hay que tener claro que crisis no es sinónimo de fracaso.

Tomemos la mano de nuestro esposo y renovemos nuestros votos de amor con la canción de la hermana Glenda: “Alianza de amor entre Tú y Yo”

En la pobreza o en la riqueza te amare, en la salud o en la enfermedad yo te amaré.

En la tristeza o en la alegría, en la tormenta o en la paz, ante todo y sobre todo  te amaré.

Tú me amaras, yo te amaré, alianza eterna entre tú y yo

Tú me amaras, yo te amare hasta que la muerte nos una más,

En las buenas o en las malas te amare, en la noche o en el día te amaré

En el pecado o en la gracia, en la fuerza o la debilidad ante todo y sobre todo  yo te amaré.


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