Un camino diario de oración personal

Un camino diario de oración personal

La oración, el diálogo amoroso con nuestro Dios diariamente, es el alimento que sacia nuestro corazón, nos da la paz y la fuerza que necesitamos como hijos de Dios para asumir el llamado de anunciar la Buena Nueva de salvación a todos los que nos rodean. Nuestro método nos invita a dedicar de 15 a 20 minutos en la mañana para vivir los primeros 7 pasos y 5 minutos en la noche para vivir el octavo. Es necesario vivir el camino diario de oración personal para lograr valorar la riqueza que nos ofrece nuestra Iglesia en los sacramentos. Recomendamos adquirir un cuaderno y colocar en él lo que Jesús nos dice.


1. Profesión de Fe y Disposición

Iniciamos nuestra oración con el Credo y colocamos este nuevo día en las manos del Padre:

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Oración al Padre

Padre: en tus manos me pongo, haz de mí lo que Tú quieras, y por todo lo que hagas de mí yo te doy gracias. Estoy dispuesto a todo, y lo acepto todo con tal que Tu Voluntad se cumpla en mí y en todas tus creaturas.

No deseo nada más, Dios mío, pongo mi alma entre tus manos, te la doy con todo el ardor de mi corazón porque es una necesidad de amor, el darme, el entregarme entre tus manos sin medida, con infinita confianza porque Tú eres mi Padre. Amén.


2. Invocar al Espíritu Santo

Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo, Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetras las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven dulce huésped del alma, descanso en nuestros esfuerzos, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas, y reconforta en los duelos.

Llega hasta el fondo del alma Divina Luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro. Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas. Infunde calor de vida en el hielo.Doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito. Salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.


3. Oración de Perdón

Todos somos pecadores. Examina en qué has fallado, en tu relación con Dios, con tu familia, comunidad, con los demás y contigo mismo. Aflora y coloca a los pies de la cruz de Cristo todo lo que te pueda distraer.

Oración:

Jesús, mi Señor y Redentor: yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y confío en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

Oración de Santa Faustina para confiar en la Misericordia:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío. (3 veces)


4. Oración para el Encuentro con la Palabra

Te doy gracias Señor, porque Tu Palabra sigue siendo viva y eficaz entre nosotros. Reconozco mi impotencia e incapacidad para comprenderla y dejarla vivir en mi ser y en mis relaciones con los que me rodean. Tu Palabra es más poderosa y más fuerte que mis debilidades, más eficaz que mi fragilidad, más penetrante que mis resistencias. Por esto te pido que me ilumines, para que la tome en serio y me abra a aquello que me manifiesta, para que confíe en ella, y le permita actuar en mí de acuerdo con la riqueza de su poder.

Madre de Jesús, que confiaste sin reservas, pidiendo que se cumpliera en ti la Palabra que te fue dirigida, dame el espíritu de disponibilidad para que a la luz de la Palabra encuentre la verdad sobre mi vida y pueda ayudar a los demás a encontrar la verdad de Dios sobre toda creación.

Te lo pido, Padre, por Jesucristo, tu Palabra encarnada, por su muerte y resurrección, y por el Espíritu Santo que renueva constantemente en nosotros la fuerza de esta Palabra que me dispongo a escuchar con actitud de discípulo tuyo. Amén.


5. Lee, medita y ora. Lectio Divina

Lee: ¿Qué dice el texto? Ir al día correspondiente

Lee los textos bíblicos respetando y situando lo que lees. Se trata de repetir lo mismo que acabo de leer con mis palabras. Esto me ayuda a retener el texto en mi mente y en mi corazón.

Medita: ¿Qué me dice el texto?

Se trata de rumiar, dialogar o actualizar lo que lees. Quiero "dejarme leer" por el pasaje. Puedo subrayar el versículo que me llamó la atención y colocarlo en el cuaderno, además puedo escribir lo que siento que Dios dice a mi vida en ese día. Finalmente ayúdate de la reflexión escrita para cada día.

Oración y compromiso: ¿A qué me compromete?

Se trata de alabar, suplicar, escuchar y asumir el compromiso. Escribe en los espacios impresos al final de cada día, el compromiso de cambio diario conforme a lo que el Señor te habló en Su Palabra.


6. Oración para ser Misericordioso

Cuantas veces respira mi pecho, cuantas veces late mi corazón, cuantas veces pulsa la sangre en mi cuerpo, esa cantidad por mil, es el número de veces que deseo glorificar tu misericordia, oh Santísima Trinidad.

Deseo transformarme toda en Tu Misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, oh Señor. Que este más grande atributo de Dios, es decir Su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.

Ayúdame oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás, recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.

Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.

Ayúdame oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mi prójimo sino que tenga unas palabras de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer solo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.

Ayúdame a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo.

A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el Misericordioso Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí.

Oh Jesús mío transfórmame en Ti, porque Tú puedes hacer todo. Amén (Diario Santa Faustina 163)


7. Acción de Gracias & Protección

Gracias Padre por este nuevo día y por el don de tu Palabra, en unión con el Espíritu Santo pido que el poder de la Sangre preciosa de Jesús me cubra, selle, guarde, proteja, sane, libere y me dé vida en abundancia en todo mi ser integral, en mi familia, mi historia, mis bienes, las personas que dispones a mi lado, Tu Voluntad sobre mi vida, mis funciones vitales y sociales, los lugares que vivo y visito, mi espacio y la creación entera. Tu preciosa Sangre me libre de las tentaciones y de todo mal ahora y en la hora de mi muerte. Amén.