Año de la Fe y la Misión

Misioneros de la Misericordia

Año de la Fe y la Misión

Nuestro proyecto Misioneros de la Misericordia brota en el seno de nuestra Obra, Casa de la Misericordia, como respuesta al llamado que nos hace nuestro Pontífice el Papa Benedicto XVI en la convocatoria del Año de la Fe y la declaratoria del Estado Permanente de Misión para los católicos de América Latina y el Caribe hecha por el Sumo Pontífice y nuestros queridos obispos en Aparecida, Brasil.

El 16 de octubre de 2011 el Papa motivó el año de la Fe, esto fue en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, en la homilía que concluía la primera reunión internacional organizada por el Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización, en la misma, el Papa afirmo acerca del Año de la Fe:

“La misión de la Iglesia, como la de Cristo, es esencialmente hablar de Dios, hacer memoria de su soberanía, recodar a todos, especialmente a los cristianos que han perdido su propia identidad, el derecho de aquello que le pertenece, es decir, nuestra vida. Precisamente para dar un renovado impulso a la misión de toda la Iglesia de conducir a los hombres fuera del desierto en el que a menudo se encuentran hacia el lugar de la vida, la amistad con Cristo que nos da la vida en plenitud.”

Nuestro llamado es hablar de Dios, hacer memoria de la Soberanía de Cristo en nuestra vida, en nuestra familia, en la historia, afirmar que Cristo es el único Rey y Señor; la pregunta es: ¿lo creemos?, ¿los que asistimos a la Iglesia en verdad lo vivimos?, ¿se nos volvió costumbre? De ahí que el Papa insista en sus primeras palabras, que nuestro deber es recordar a todos el reinado de Dios, pero puntualiza que especialmente a los cristianos que han perdido su propia identidad.

Cuántos trabajan en nuestras parroquias, dirigen pastorales, grupos o movimientos apostólicos y manifiestan un gran cansancio, desanimo y a hoy la fe no les dice casi nada. Están apenas sobreviviendo, el caminar cristiano se ha vuelto una mera costumbre. La identidad de hijo e hija de Dios se ha ido diluyendo, desvaneciendo, y de esta realidad no se escapan muchos religiosos, sacerdotes e inclusive obispos de nuestra amada Iglesia.

Estamos llamados a recordarles el derecho que les corresponde, la vida en Dios, y se nos invita ha realizarlo sacándolos del desierto en el que en ocasiones se encuentran para conducirlos hacia el lugar de la vida, la amistad con Cristo. A eso estamos llamados, dejando los complejos a un lado y compartiendo nuestro testimonio, lo que Dios ha hecho, de lo que somos testigos por el poder de Su Palabra y la Eucaristía. Nuestra misión primero es al interior de la Iglesia, en nuestro hogar, en nuestra comunidad parroquial o en el movimiento apostólico, es ahí donde debemos compartir nuestro método: Un camino Diario de Oración Personal, invitar a quien se nos aparezca en el camino a ese diálogo amoroso con el Señor, del cual brota la vida, la belleza y la alegría.

El Papa afirma: “Será un momento de gracia y compromiso a una conversión más completa a Dios, para fortalecer nuestra fe en Él y para proclamarle con alegría a la gente de nuestro tiempo". El Papa también también recordó que el beato Juan Pablo II había indicado la Nueva Evangelización a la Iglesia "como un desafío urgente y apasionante." No dudemos, es desde adentro la misión, solo así lograremos: “Una nueva Primavera Espiritual en la Iglesia.”

Seguimos en Estado Permanente de Misión, de ahí que nuestros hermanos de la Casa de la Misericordia de Cúcuta hayan traspasado la frontera y están compartiendo nuestro proyecto a diversas parroquias y comunidades en San Antonio, Venezuela. Al igual los funcionarios de toda la Obra están visitando a la gran familia de socios de la Casa de la Misericordia. Ha sido de gran bendición dicho trabajo.

En todos los eventos de “Corazón a corazón” en Colombia, y en el de “Alabanza y sanación” realizado en Panamá, se ha iniciado el mismo con el Camino Diario de Oración Personal. Es impresionante cómo a muchos de nuestros hermanos les ha impactado en su vida espiritual este Método.

Tú, querido lector, también estás invitado a compartir este gran reto, te invitamos a que vivas la Formación para ser parte de los Misioneros de la Misericordia. Llama a la sede de la Casa de al Misericordia más cercana y ahí te confirmarán el día y la hora de dicha actividad. Recuerda que tú, como Iglesia Católica, estás en Estado de Misión.